Había una vez una princesa que solo con mirarla se enamoraban de ella.
Cuando miraban sus ojos
se quedaban hechizados
por aquel brillo que a ella se le formaba.
Cuando miraban sus labios
todo aquel que los viera
morirían por besarlos el resto de su vida,
y eso no era todo.
Porque cuando te fijabas en su cabello
querrías tocarlo y jugar con él
solo por un momento,
pero de esos que son eternos.
La princesa no era de todo perfecta,
solía llorar a deshoras,
a pesar de que su sonrisa
siempre estuviera.
Amaba estar sola
aunque aparentemente quisiera estar con la gente.
Sufría de insomnio
y se acostaba alta horas de la madrugada
aunque al día siguiente
tapaba sus ojeras
y no sé sintiera cansada.
Pero no por ello iba dejar de ser hermosa,
más bien la hacía más fuerte.
Cuando secaba sus lágrimas,
le sonreía a la gente
y se le notaba que a pesar de todo
lo imperfecta que ella se sintiera
se tenía que querer así misma.
Por eso te digo princesa, sonríe.
Que aunque siga lloviendo tú disfruta de la lluvia
con una sonrisa.
No te maltrates y quiere tu cuerpo.
Quierete a ti misma.
No todas las princesas son "perfectas" porque la perfección no existe,
se imperfectamente única.
Tienes que olvidar el pasado para tener un mejor futuro.
Buenas noches princesa.
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